Más de una década de cifras permite ver qué ha cambiado -y qué no- en el trabajo doméstico en Colombia. Aunque algunas ciudades muestran avances en contratación formal y pago de prestaciones, la informalidad sigue siendo la principal deuda laboral del sector: en 2025, ocho de cada diez personas continúan trabajando sin formalización.

La actualización de Valor Doméstico, tablero digital de la Fundación Hablemos de Trabajo Doméstico, reúne información desde 2010 con datos oficiales de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE. La plataforma gratuita permite analizar las condiciones laborales de más de 700 mil personas ocupadas en este sector en 23 ciudades del país.

La herramienta nació para responder una pregunta que durante años se quedó sin contexto: ¿Qué hay detrás del histórico 80 % de informalidad? Hoy, con más de una década de información consolidada, el panorama empieza a mostrar tendencias, brechas y diferencias territoriales que ayudan a entender mejor cómo se mueve el trabajo doméstico en Colombia. (Conoce la historia de cómo creamos Valor Doméstico)

Los datos muestran que Medellín y Bogotá continúan liderando las mejores prácticas de formalización laboral. Medellín registra un 49 % de formalidad; Bogotá, 41 %; y Manizales, 39 %. Mientras que en Cali esta se registra apenas en 17 %.

En contraste, ciudades como Riohacha y Quibdó siguen reflejando los escenarios más críticos del país. Ambas registran niveles de informalidad cercanos al 99 %, una cifra que evidencia las profundas brechas laborales que persisten en algunas regiones.

La actualización también muestra diferencias en los ingresos. Para 2025, el salario promedio mensual en el trabajo doméstico fue de $700.000, mientras que en otros sectores económicos alcanzó los $1.426.000.

Las prestaciones son otro punto para mirar. Aunque el 84 % de las personas que cuentan con contratos formales acceden a vacaciones, solo el 21 % las recibe de manera remunerada. El pago de la prima también sigue siendo bajo: apenas el 23 % de las personas ocupadas en el sector la reciben.

Nuevamente, Medellín aparece entre las ciudades con mejores resultados. Allí, el 52 % de las trabajadoras domésticas recibe prima. El panorama cambia radicalmente en ciudades como Quibdó y Riohacha, donde la ausencia de este pago alcanza el 99 % y 98 %, respectivamente.

Información a la mano
“Valor Doméstico le muestra a Colombia cómo seguir hablando, con cifras, de la importancia que tiene este sector para la economía y las casas. Hay muchas oportunidades de cambiar la historia de estas 700.000 personas, aproximadamente, el 92 % mujeres”, aseguró Andrea Londoño Sánchez, fundadora y directora de la Fundación Hablemos de Trabajo Doméstico.

El tablero reúne información en nueve categorías: características de las trabajadoras domésticas, formalización laboral, contratos, salarios, jornadas, prima, cesantías, vacaciones y estabilidad laboral. La plataforma permite comparar ciudades, revisar tendencias en el tiempo y entender las principales brechas del sector.

La Fundación destaca que esta actualización busca servir no solo a investigadores, medios y entidades públicas, sino también a empleadores y trabajadoras domésticas que necesitan información clara para comprender mejor las dinámicas laborales del sector.

Más allá de los números, Valor Doméstico busca poner sobre la mesa una realidad que durante años permaneció invisible en las estadísticas públicas: el trabajo que sostiene miles de hogares colombianos sigue enfrentando enormes desafíos laborales, incluso después de más de una década de seguimiento.

Para navegar y conocer todos los detalles del Tablero digital gratuito Valor Doméstico, haz clic aquí.


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