El Ministerio del Trabajo publicó la Circular 096 del 13 de agosto, con orientaciones para proteger la vida, los empleos y los ingresos de las personas afectadas por el terremoto ocurrido en Colombia el pasado 10 de agosto. Si bien van pasando los días y muchos hogares del país todavía están sorteando la emergencia, vale la pena seguir preparándonos y hacernos una pregunta: ¿qué pasa con el trabajo doméstico cuando llega una emergencia?

La experiencia de la pandemia nos dejó una lección que no deberíamos olvidar: cuando una emergencia llega a las casas, las trabajadoras del hogar pueden ser de las primeras personas en perder su empleo y, con él, sus ingresos. Lo que vivimos en 2020 mostró la fragilidad de muchas relaciones laborales y, seguramente, también nos dejó aprendizajes para enfrentar mejor las situaciones como esta.

Por eso, antes de tomar una decisión como terminar una relación laboral, es mejor buscar orientación, conversar y analizar las alternativas que existen para atravesar la situación.

Algo que definitivamente dejó la reforma laboral es el reconocimiento de que las trabajadoras del hogar, tanto si trabajan tiempo completo como si lo hacen “por días”, deben estar afiliadas al sistema de seguridad social y contar con el pago de los aportes que correspondan. Y traer esta garantía al momento actual nos permite ver algo muy concreto: contar con la seguridad social puede ser un apoyo importante para atravesar una eventualidad, especialmente una como esta.

Aunque las medidas de la Circular expedida por el Ministerio están dirigidas principalmente a empleadores y trabajadores del sector privado, algunas de sus orientaciones también pueden servirnos para pensar qué hacer en los hogares cuando una emergencia afecta el trabajo doméstico.

No se trata de buscar una salida rápida para dejar de pagar. Se trata de conversar y encontrar alternativas que permitan atravesar una situación difícil sin poner en riesgo el ingreso de la trabajadora del hogar, y de prepararnos como hogares empleadores, aunque sabemos que no siempre es sencillo: una casa no es una unidad productiva como lo es una empresa y las medidas pensadas para el sector empresarial no siempre pueden trasladarse de la misma manera al trabajo doméstico.

Alternativas que pueden considerarse
A partir de algunas de las orientaciones planteadas por el Gobierno, hay alternativas que también pueden conversarse en el hogar, siempre teniendo en cuenta las reglas laborales aplicables y el acuerdo entre las partes. Por ejemplo:

  • Adelantar voluntariamente el pago de la prima, mediante un acuerdo entre las partes. Recordemos que la prima también corresponde a las trabajadoras del servicio doméstico.
  • Acordar vacaciones anticipadas, cuando sea una opción conveniente para ambas partes.
  • Otorgar permisos o licencias no remuneradas, siempre que sean voluntarios y acordados.
  • Revisar si la trabajadora del hogar puede hacer uso de sus cesantías para reparar o mejorar su vivienda, de acuerdo con los requisitos establecidos para este retiro.

La ARL también juega un papel clave. En una emergencia como esta, la trabajadora puede haber resultado afectada o sufrir un accidente relacionado con su trabajo. En esos casos, la atención corresponde al sistema de riesgos laborales, de acuerdo con las condiciones de cobertura.

Prepararnos también es cuidar
No tenemos todas las respuestas antes de que ocurra una emergencia. Pero sí podemos tener acuerdos que nos ayuden a actuar mejor cuando llegue.

Tener a mano los contactos de emergencia, conocer las rutas de evacuación, revisar las condiciones de seguridad de la vivienda y saber a qué ARL está afiliada la trabajadora son acciones sencillas que pueden ayudar mucho. Esto también es prepararnos.]

La conversación en casa también puede incluir a la trabajadora del hogar: ¿qué hacemos si vuelve a ocurrir una emergencia? ¿Cómo nos comunicamos? ¿Qué pasa si alguna de las dos familias resulta afectada?

El terremoto nos recordó algo importante: el trabajo doméstico también está presente en medio de las emergencias.

Y cuando una familia cuenta con una trabajadora del hogar contratada con todas las de la ley, tiene más herramientas para acompañarla y proteger su empleo cuando las cosas se ponen difíciles.


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