El mes de #Marzo es preciso para proponer al Servicio Público de Empleo (SPE) como otra vía para la formalización laboral de trabajadoras y trabajadores domésticos en Colombia. Hablamos de cerca de 900.000 personas y sus familias1 (Cortés et al., 2024), con probabilidades de acceso a salud y educación.
Nos sale una sonrisa al pensar que las mujeres pueden votar, decidir sobre su maternidad y estudiar, incluso más que los hombres; pero la preocupación se impone cuando medimos el empleo doméstico con la vara de la formalización en las empresas, que es la esfera que marca los mejores estándares para los trabajadores. Las casas, como lugar de trabajo de las empleadas domésticas, son un 25 % más informales que el promedio de los sectores laborales en Colombia. Esto se traduce en que mientras casi 5 de cada 10 trabajadores en Colombia tienen completo su esquema de seguridad social, solo 2 de cada 10 trabajadoras del hogar cuentan con ese estándar de bienestar (ENS et al., 2020).
En el mes de la mujer trabajadora, recordemos que una de las mejores medidas para cuidarlas es el empleo formal.
Observando al sector empresarial para entender cómo obtienen mejores indicadores en formalización laboral, encontramos diferencias obvias, pero necesarias de analizar: por un lado, la inexistencia de áreas de contabilidad y recursos humanos en los hogares, lo cual debe ser suplido por cada empleador/a de un trabajador remunerado del hogar quien debe arreglárselas solo para cumplir la ley. Por otro lado, en el sector empresarial los análisis parten de clasificaciones por tamaño, por sector productivo y por nivel de ingresos, y esto no sucede en el empleo doméstico. Por ejemplo, cuando hablamos de empleadores y empleadoras de trabajadoras del hogar, los unificamos y perdemos de vista que hay grupos con capacidad económica para asumir todo el esquema prestacional, mientras que otros no pueden asumir la formalización de una empleada, a pesar de necesitar servicios de cuidado para su hogar. Es necesario estudiar y entender las posibilidades de cada grupo para que las políticas y programas públicos sean adecuados; y en este contexto vemos la importancia de los sistemas de cuidado.
Un nuevo “Panorama”
Veamos la magnitud del desafío: del total de trabajadores de cuidado, el 61 % son mujeres, 19.500.000 no son remuneradas (DANE, 2021, como se cita en Gobierno de Colombia, 2023) y 1.976.902 son remuneradas (Caldera Vargas et al., 2024). Dentro del Sector de Trabajos de Cuidado Remunerado, las empleadas domésticas son cerca de 900.000 (Cortés et al., 2024), sumando las “Ocupadas” Dependientes y las Ocupadas Cuenta Propia o Independientes, contabilizadas según la CUOC (Clasificación Única de Ocupaciones para Colombia).
En el camino de perseguir datos para tomar mejores decisiones, encontramos y analizamos el Panorama General del Trabajo de Cuidado Remunerado en Colombia 2023 – 2024, presentado recientemente por el Servicio Público de Empleo (SPE). El SPE es la dependencia gubernamental en Colombia encargada de implementar políticas de empleabilidad, a través de publicaciones, herramientas para la búsqueda y colocación de empleo, gestión de vacantes y conexión con Prestadores de servicios.
El estudio, liderado por su directora e investigadora Paula Herrera Idárraga, presenta un diagnóstico del sector y plantea retos y oportunidades tanto para quienes diseñan políticas como para quienes emprenden. El documento tiene cuatro partes:
1) Evolución de las personas ocupadas en el sector de trabajo remunerado.
2) Análisis de las vacantes de cuidado remunerado en el SISE (Servicio de Información del Servicio de Empleo).
3) Perfil de las personas colocadas en vacantes de cuidado remunerado en el SISE.
4) Conclusiones.
El sector de cuidado remunerado, según la CIIU2, incluye seis tipos de Actividades Económicas:
• Educación (docentes de niños, niñas y adolescentes).
• Actividades de atención a la salud humana.
• Actividades de atención residencial medicalizada.
• Actividades de asistencia social sin alojamiento.
• Actividades de los hogares individuales como empleadores de personal doméstico (lo llamamos empleo doméstico).
• Actividades no diferenciadas de los hogares individuales como productores de bienestar y servicios para uso propio.
Del total, las tres actividades que concentraron la mayor cantidad de personas ocupadas en el sector de cuidado remunerado en el primer semestre de 2024 fueron:

Novedades del Panorama
La buena noticia: según la Tabla 3, la mayoría de las personas ocupadas del sector de cuidado remunerado trabaja en la formalidad: 66,4 % (2024).

Lo inquietante es que, el empleo doméstico (Actividad 97) presentó la mayor informalidad dentro del sector de trabajo remunerado: 66,4 % (Tabla 4). Curiosamente, este porcentaje es el mismo que el de la formalidad en el sector, aunque reflejan realidades opuestas.

Oportunidades para la formalización y la empleabilidad del empleo doméstico:
– Dinamizar el Servicio Público de Empleo para esta actividad económica. Según las tablas 5, 6 y 7, en todo el país, en el 2023 hubo 56 vacantes y en 2024 hubo 47, ubicadas solo en Cundinamarca, Bogotá y Santander. Es evidente que los hogares colombianos quieren y necesitan muchos más trabajadores del hogar, lo que representa una oportunidad para mejorar la formalización.
–“En muchos departamentos no se registró ninguna oferta” en la categoría de empleo doméstico (Tabla 6).
– Sólo se registró una colocación en 2023 y ninguna en 2024. Salud y Educación fueron, respectivamente, los sectores de mayores colocaciones. (Tabla 8).
Este panorama nos reta a sortear obstáculos en el uso del SISE como herramienta, tanto para quienes buscan o ofrecen empleo doméstico como para quienes lo necesitan o demandan. Potenciar el SISE para el empleo doméstico requiere adaptar la plataforma a personas con poca escolaridad, hacer publicidad para divulgarla, y promover alianzas con el sector empresarial, entre otras.
“Esto permite una planificación más efectiva de programas de capacitación y la ejecución de acciones que faciliten el encuentro de la oferta y la demanda laboral”.
Gracias a la incorporación de la economía del cuidado en el Estado, la academia y la sociedad civil, así como al refinamiento de los datos y a los avances tecnológicos, visualizamos una siguiente etapa centrada en su cumplimiento.
El SPE, las cajas de compensación, empresas y organizaciones sociales pueden aprovechar esta oportunidad para diseñar e impulsar brigadas y rutas pedagógicas, por ejemplo, para enseñar cómo se llena y publica una hoja de vida o una vacante de trabajo doméstico en un hogar. Estos cruces entre oferta y demanda en plataformas virtuales pueden significar una de las autopistas para acelerar el empleo formal como estándar mínimo de bienestar para el trabajo doméstico.
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Andrea Londoño Sánchez
Marzo de 2025
Directora – Fundadora
Hablemos de Trabajo Doméstico
- Investigación Universidad del Rosario, p. 36. ↩︎
- CIIU: Clasificación industrial internacional uniforme de todas las actividades económicas. ↩︎